Poco a poco me reencontré con la civilización.
Eché la vista atrás antes de entrar en la N1 de nuevo, con pocas fuerzas por la escasa alimentación durante varios días seguidos aunque sintiendo la alegría de éste viaje en bicicleta y sabiendo que cerca ya estaba Blönduos.
Al alcanzar el asfalto escuché el reventón de la rueda trasera, inmediatamente miré y ví el moco fosforito de la cámara saliendo a presión.
Mientras cambié la cubierta se esfumaron las nubes y lució el sol. Muchas aves silvaban, y a la velocidad perfecta para observar la naturaleza, la que sólo proporciona el pedaleo sobre una bicicleta, sin prisa pero sin pausa me acercaba al objetivo marcado para el día.
Derechita al supermerkado. Verduritas, plátanos... y patatas de bolsa cargadas de emulgentes, antioxidantes y yo que sé que más potingues. El camping genial, con lavadora, secadora y conexión a Internet.
Qué bien!
Haz de tu vida un sueño y de tu sueño realidad.
2 comentarios:
Aun a riesgo de repetirme tengo que decirte que me encanta leerte y ver las fotos. Nunca imagine que Islandia era asi. Solo tenia idea de la existencia de volcanes y poco mas.
Vuelvo a darte las gracias por acercarme esa tierra y sus gentes.
Un abrazo.
No te repites,no, no. Cada comentario que escribes es una continuación Victor, y si te sigue gustando a mí me encanta. Yo también visito tú blog para ver paisajes, rutas, compes duras de pelar y descubro cosas como las ví en la entrada del Monsacro. Con esto de los blogs creo que ganamos en muchas cosas:comunicación,desarrollo de la creatividad, compartir y que no se quede en un cajón...
Un saludo
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