Singular, alborozado... Un silbido de cuando en cuando. Un único silbido. Canoro. Una melodía magnífica. Cuando más lo deseaba, o cuando menos lo esperaba, pedaleando por Islandia, de pronto de entre algún arbusto, sobre algún tronco o piedra, cantaba un pajarillo una "mínima fugaz" para alegrarme la mañana, la tarde o lo que fuese.
Para siempre al cofre de recuerdos sonoros.
Haz de tu vida un sueño y de tu sueño realidad.
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