En el cruce tomé la F35 dirección norte, a unos cientos de metros el paisaje cambió de colores, olores, de sonido también. Mucha humedad, frio y una distancia incierta pero sorprendente a cada pedalada.
Tierra negra, menos baches que hasta entonces, menos piedras. Rodé bien, pero el cansancio se fue acumulando en mis músculos y la noche sin sombras en los dígitos del reloj.
Un gran espacio lleno de libertad y paz , feliz lo respiraba con emoción. La naturaleza me da tanto...
Desde la carretera, ya después de muchas horas avisté una nave parecida a los refugios que allí te puedes encontrar. Me acerqué con ilusión de haber llegado al fin por ese día. Frente a la nave había una casita típica. Investigué. Era para ovejas y la casita también. Monté la tienda, la lluvia fina caía. Estaba a resguardo, pegada a la casita.
Dentro dos pajarillos aletearon frente al cristal.
Haz de tu vida un sueño y de tu sueño realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario